miércoles, 11 de enero de 2017

* Alma; se busca paradero *

***Bella noche de Miércoles para todos.

Apasionantes se vuelven muchos temas, más aún cuando algún lector/ aportan sus condimentos para incentivar a éste servidor, a profundizar en un tema.
Gracias lectora J.J.

¿El alma está en la sangre?, si nos basamos en la religión tradicional sí.
Concepto atribuído al fluído fundamental y primordial para que un ser *se anime*, se mueva y por ende exista o viva.

Nuestras funciones sexuales para la reproducción no serían posibles sin la sangre, lo sabemos, sin embargo, tener en perfecto estado esas funciones no es garantía de que engendremos vida, y eso siempre va a estar determinado por una actitud mental, aunque sabemos también que fuimos dotados con órganos sexuales para reproducirnos como principal función. 
Así como toser, estornudar, orinar son necesidades fisiológicas imposibles de evitar, sentir deseo sexual es algo similar.
Pero, a pesar de ser algo muy poderoso a nivel físico, siempre será nuestro cerebro quien a éstos deseos los pueda llegar a controlar, no así toser, estornudar u orinar.

Por más que uno se resista o haga una apuesta para evitar un estornudo, va a perder la apuesta en poco tiempo, incluso, se puede retener la micción pero llega el momento en que si uno no orina, se orinará encima.
Conocimientos que fueron base de lo que posteriormente fueran nuestras actuales religiones, hablaban de un Adán inmaterial, andrógino, es decir que ese ser no necesitaba ser dividido en dos sexos para reproducirse, tenía la capacidad de los Eones, se auto reproducían.

Es por eso que la noción de que el pobre Adán estaba solo y entonces se le regaló una hembra para que no estuviera triste, viene a poner la mirada Gnóstica advirtiendo que en realidad el demiurgo y su incapacidad de emular al Padre, hacía como siempre una mala copia de lo Original.
Evidentemente el demiurgo no tenía el Conocimiento para crear andróginos y se le ocurrió todo éste perverso sistema, que es fallado a más no poder y que si funciona funciona a medias como todo lo hecho por él.

Si fuera algo Perfecto crear macho y hembra para que se regeneraran y multiplicaran no se tuvo en cuenta que esa forma de reproducción genera enfermedades, violaciones, embarazos no deseados, y una larga lista de calamidades, pero claro....el sexo es placer....ese segundo en el hombre o esos minutos en la mujer son tan indescriptibles que se podría decir que uno está en el paraíso.
He ahí el señuelo, nuestra *mente* deja que sean las funciones fisiológicas sexuales las que gobiernen nuestros actos o elecciones.

Gran tema de debate entonces...en el caso de determinar cuándo hay alma y cuando no..., abortistas y no abortistas..trabados en eterna lucha.
En la sangre está el alma dicen, pero sin el semen y el ovario no hay sangre que se pueda crear, porque si ambos no se unen y engendran, no hay ser posible.
Pero el semen tampoco sería posible sin la sangre, ni los óvulos tampoco. A mi entender sangre y órganos sexuales forman parte de un mismo mecanismo en lo referente a la perpetuación de la especie, pero pensar que de eso depende el alma...no me va.

A veces pienso en ésto y no puedo dejar de pensar en que proponer al alma que habita en la sangre me huele a dictados patriarcales precisamente acordes a un dios que concebía a la mujer como un ser inferior. 
¿Porqué digo ésto? porque el hombre antiguo y algunos de ahora también, veían en la mujer al objeto del pecado que los tentaba a tener relaciones sexuales, ignorando o mejor dicho...no queriendo aceptar que si había alguna culpa era un 50 y 50 % ¿no?. Se recluían en monasterios hasta el día de su muerte sin tener relaciones sexuales con mujer alguna, sin embargo...cuando su cerebro no podía evitar alcanzar la excitación llegaban a sodomizarse entre ellos e incluso se masturbaban.

Imaginen que para esos retrógrados aceptar que en el semen desperdiciado al masturbarse estaban *abortando almas*..., inculcar que entonces el alma...vivía en la sangre...les venía muy bien para seguir culpando a la mujer y exculparse a ellos mismos.

Es curioso que prácticamente todas las religiones aceptan hoy las transfusiones de sangre, los bancos de sangre, los transplantes de corazón...
¿ustedes creen que si en verdad el alma estuviera en la sangre ellos estarían tan indiferentes a ésto?, pues no..., se opondrían porque ¿qué es eso de meterle el alma de uno al cuerpo del otro que ya tiene su alma?.
Si el alma fuera algo tan sagrado no sería posible hacer éstos procedimientos con la sangre ni menos con el corazón, no al menos pensando en el Alma como algo elevado.

Sólo hay algo que no se puede transplantar...; el cerebro.
Ni siquiera los más osados científicos se atreverían a concebir esa posibilidad y lo califican como *ficción*.
Por algo es el cerebro el único órgano que la ciencia no logra desentramar por completo, sí la sangre y el resto del organismo.
Si hay un alma y la relacionamos con la consciencia y lo superior, yo al menos la pondría en el lugar más inviolable para que nadie aprendiera de ella ni la pudiera reproducir.

Se puede reproducir el plasma sangúineo incluso hasta han logrado clonar a una rata con una gota de su propia sangre;



En las escrituras hay recomendaciones de no beber sangre, pero jamás leía a Cristo decir que cuidáramos la sangre para ir al cielo...el Maestro hablaba de nuestros pensamientos como cuna de nuestros pesares y de nuestras salvaciones.
Al pensamiento no se lo puede medir, pesar, tocar, ni ver, gran razón para acompañar al Maestro cuando nos decía que su reino no era de éste mundo..lo invisible contrario a la materia, y la sangre es materia.

El cerebro también es materia, pero lo que genera...no.
Y otro detalle.
Puede uno perder mucha sangre y sobrevivir pero cuando se muere el cerebro...no hay vuelta atrás.
Claramente la muerte cerebral es legal y científicamente, la muerte del individuo material;



-Erróneamente se tiende a pensar que cualquier persona está viva cuando el corazón está en funciones, latiendo.
Pero dos profesionales de la salud aclararon que esto no es correcto. Este error lleva a confusión cuando se habla de términos médicos como muerte cerebral, coma o estado vegetativo.

*El criterio de muerte cerebral significa que esa persona está muerta aunque mientras la tengamos conectada al respirador, vamos a ver que sigue respirando, al menos, por un período de tiempo. Y usted la toca y nota que no está completamente fría porque la respiración mantiene la circulación de la sangre. El criterio de muerte cerebral significa que tanto la corteza cerebral como el tallo han cesado irreversiblemente de funcionar*, explicó el director del Instituto de Bioética Eugenio María de Hostos del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, Jorge Ferrer.

Precisó que hay dos maneras de determinar que una persona está muerta: una es el criterio cardiorespiratorio y otro el cerebral. Indicó que la contradicción y lo que puede causar confusión para la gente es que al ver a la persona diagnosticada con muerte cerebral *no le parece que esté muerta* porque está respirando.
Pero una máquina es la que hace que esa persona respire, aclaró.

Y como para acotar datos para quien quiera seguir investigando les voy a dejar con partes del libro de Eduardo Punset; *el alma está en el cerebro*.

-A primera vista, parece bastante fácil distinguir qué es y dónde está el alma. Para empezar, algunos animales ni siquiera se reconocen a sí mismos frente a un espejo. Otros, como los chimpancés, igual que nosotros, se reconocen y tienen conciencia de sí mismos. Los seres humanos tenemos imaginación, emociones y memoria: éstas eran las tres facultades del alma, según el pensamiento antiguo.

Pero... ¿dónde está el alma? ¿Dónde se cobija? Algunos filósofos y teólogos pensaban que el alma estaba en el corazón, y otros, entre ellos los primeros grandes científicos, opinaban que el alma residía en el cerebro. Así que, al parecer, el alma se hizo carne.

Pero ¿hemos resuelto de verdad el misterio del alma con esta sencilla identificación?



El extraño doctor Thomas Willis

Nuestra mente es lo que somos. Recuerdos, emociones y experiencias se acumulan en el cerebro fijándose en las uniones electroquímicas entre los millones de neuronas que contiene. Alma o psique cabe en el poco más de kilo y medio de tejido cerebral, el mismo que el filósofo Henry More describía como *esa desestructurada, gelatinosa e inútil sustancia*. Casi todos sus colegas pensaban como él.
Y no era raro.

En la Inglaterra de mediados del siglo XVII, el alma es un principio inmortal e inmaterial que piensa, siente y rige el cuerpo; el cerebro, por el contrario, parecía una glándula de aspecto desagradable y de irritante inutilidad. En ese momento histórico, alguien acuña la palabra *neurología*. Thomas Willis =1621-1675=, junto a un grupo de sabios, inauguró una nueva era: la *era neurocéntrica* en la que nos encontramos hoy, donde cerebro y mente son dos conceptos inseparables.
Willis estudió con detalle la estructura cerebral y propuso una nueva concepción de la mente: para él, pensamientos y emociones eran tormentas de átomos en el cerebro.

De alguna manera, abrió el camino teórico que habría de llevar al descubrimiento de los neurotransmisores varios siglos después. Si Descartes estaba equivocado, si no había espíritu y todo era materia, los males del alma serían necesariamente físicos. Willis propuso entonces que los trastornos mentales, como la depresión, se podían curar con sustancias químicas y preparados farmacéuticos capaces de restablecer el equilibrio del fluido nervioso. Hoy forman parte de nuestra cultura los fármacos contra la ansiedad o la depresión, la timidez o la hiperactividad.

Puede que formalmente las teorías de Willis se parecieran más a la alquimia que a la ciencia moderna, pero es innegable que dio los primeros pasos hacia las concepciones de *mente* y *cerebro* que tenemos hoy. Willis inauguró hace más de tres siglos nuestra era: la era del cerebro.

Carl Zimmer es un divulgador científico bien conocido escribe regularmente en las páginas científicas del New York Times y está comenzando a destacar como uno de los mejores ensayistas en el campo de la historia de la neuroanatomía. Es autor de Soul Made Flesh: The Discovery of the Brain and How It Changed the World.
En Redes quisimos saber cuál era su opinión en el intrincado asunto del alma y el cerebro.

Para empezar, los paleontólogos aseguran que la idea del alma parece un concepto tardío respecto a otras ideas, como la necesidad de fabricar herramientas, por ejemplo. Sin embargo, es increíble la persistencia de la idea del alma, que no se ha abandonado desde su *descubrimiento*.
¿De dónde nació esta idea?
Zimmer asegura que la idea del alma, o de algo parecido al alma, probablemente surgió hace mucho tiempo, tal vez hace un millón de años, o unos cuantos cientos de miles de años.

La idea del alma ha evolucionado con el hombre y se ha sometido a las leyes que conforman nuestros conceptos, y aplicamos sobre esa idea nuestras previsiones e imaginaciones. *Podemos obtener pruebas de esta evolución realizando estudios psicológicos: tendemos a ver un agente en las cosas. Nuestros cerebros están programados para entender las intenciones de los otros, pero también podemos llegar a ver una intencionalidad en un círculo que se mueve por una pantalla; si se desplaza de un modo concreto, quizá digamos: *Mira, el círculo está persiguiendo al cuadrado*. Así que atribuimos alma incluso a las formas abstractas.

Se trata de un instinto muy nuestro. Me parece que es bastante probable que ese instinto, ese deseo de entender a la gente, diera lugar al concepto de alma. Y no solamente se trata de un deseo de comprender a las personas que nos rodean: en la Edad Media se creía que incluso los árboles o las rocas tenían alma.
Según Carl Zimmer, en la Naturaleza había almas por doquier, porque siempre que percibimos algo parecido a una acción o cambio, creemos ver un alma.

Para las culturas antiguas, sin embargo, la cuestión principal en este punto era averiguar dónde se situaba el alma. Respecto a los seres humanos, por ejemplo, los sacerdotes extraían el cerebro de los cadáveres cuando preparaban el viaje al más allá y, sin embargo, dejaban intacto el corazón porque creían que era el motor de la vida y que, probablemente, allí residía el espíritu.

*Sí, en el Antiguo Egipto creían que el corazón era el centro de la vida y, por tanto, el alma residía en el corazón*, nos explicaba Zimmer. *Aristóteles también pensaba que el corazón constituía el centro de la vida. Muy poca gente pensaba en el cerebro como lo hacemos ahora, como el lugar en el que se ubica nuestro sentido del yo, nuestra personalidad, nuestros recuerdos.

El corazón, como residencia del espíritu, fue un concepto muy poderoso durante siglos. En la Edad Media se creía que cada persona tenía tres almas: una en el hígado y otra en el corazón; la tercera era el alma racional, el alma del cristianismo, que no se ubicaba en ningún lugar concreto porque se trataba de un alma inmaterial. Así que el corazón siguió considerándose como un órgano central en lo relativo al alma, y por eso tenemos imágenes de Jesús abriendo su corazón*.

Las imágenes de Jesús abriendo su corazón guardan relación con esa idea del hombre mostrándonos su verdadero yo. Lo más recóndito de cada ser estaba en el corazón. Zimmer utiliza el humor para explicar este concepto: *Jesús no abre su cráneo y nos muestra su cerebro. Nunca he visto una imagen de este tipo*.
Las ideas culturales son muy persistentes en este aspecto y hoy mantenemos frases formularias como *abrir el corazón a alguien*, *partir el corazón*, *con el corazón en la mano*; todas ellas son herencia de esa idea antigua según la cual lo más profundo de un ser humano se halla, precisamente, en el corazón.

Pero finalmente, como se ha señalado, apareció Thomas Willis con su revolucionaria teoría. Él fue el primero que advirtió que todo estaba en el cerebro. Y, en cierto modo, se refería al hecho de que el alma se transforma en carne en el cerebro. *Desde luego, se trataba de un modo totalmente nuevo de reflexionar sobre la naturaleza humana*, dice Carl Zimmer. *Willis afirmaba que la memoria, la capacidad de aprendizaje y las emociones eran en realidad producto de los *átomos* del cerebro, de la química.

Nadie había pensado eso antes. Claro, hoy en día todos pensamos así, lo damos por sentado; pero en el siglo XVII fueron Thomas Willis y sus colegas los que llegaron a esta idea por primera vez. Se trataba de una idea revolucionaria*.
Willis tal vez fue el primero que afirmó que el alma es carne y que está en el cerebro. Sin embargo, él no fue perseguido por sus ideas como ocurrió con otros. Hubo grandes persecuciones contra filósofos, teólogos y científicos que profesaban ideas parecidas a las de Willis.

Descartes, por ejemplo, sufrió el acoso de la Iglesia, y Thomas Hobbes fue perseguido por los obispos de Inglaterra cuando declaró que la mente no era más que materia en movimiento. El caso de Thomas Willis es distinto, porque él tuvo la precaución de dejar espacio a la noción cristiana del alma. Él mismo era un cristiano tremendamente devoto y no cuestionaba los conceptos básicos del cristianismo, según Zimmer.

*Simplemente quería analizar el cuerpo humano y aprender cosas sobre él y, por el camino, aprender cosas sobre el alma*. De modo que a él no le parecía que pudiera darse ningún conflicto entre anatomía y teología, y tampoco los líderes religiosos de Inglaterra consideraron que sus ideas y opiniones pudieran generar un choque de intereses. Además, Willis era un científico con muy buenos contactos. Uno de sus amigos era el arzobispo de Canterbury, el principal mandatario religioso de la Iglesia en Inglaterra, así que gozaba de cierta protección.

Thomas Willis fue también un pionero en otros aspectos. Por ejemplo, sospechó que los seres humanos tenemos un cerebro *integrado*, es decir, que hemos heredado el cerebro de los reptiles y que, al evolucionar como mamíferos, no descartamos el cerebro de los reptiles, sino que lo mantenemos perfectamente integrado en un cerebro mayor. Willis observaba el cerebro de los peces, de los monos o de las vacas; analizaba estos cerebros y establecía semejanzas y diferencias. El cerebro humano se parecía mucho al cerebro de otros animales, y Thomas Willis creía que si el cerebro de un animal tenía las mismas partes que un cerebro humano, podría establecerse una correlación entre ambos.

Por ejemplo, estaba persuadido de que un caballo recordaría dónde había buena comida en el prado utilizando las mismas partes cerebrales que nosotros utilizamos para recordar dónde está la despensa. La diferencia residía básicamente en que los humanos tenemos un cerebro mayor, capaz de *más pensamientos*. 

Estas ideas prefiguran realmente un tipo de pensamiento evolucionista, aunque Thomas Willis jamás lo hubiera expresado así. Para él era una prueba más del ingenio de Dios como creador, como diseñador del mundo. Carl Zimmer no duda en afirmar que Willis fue evolucionista doscientos años antes que Darwin:
*Efectivamente, él brindó las pruebas que Darwin utilizaría con tanta elegancia para forjar la teoría de la evolución doscientos años después*.

Hay otra peculiaridad fascinante de Thomas Willis... él decía que había algún tipo especial de espíritu que iba del cerebro a los testículos.
¿Cómo llegó a establecer esa relación?
Desde luego, Willis no podía hablar de genética, pero sugirió que había una especie de información que se transmitía de una generación a otra.
Zimmer cree que lo fascinante de Thomas Willis y de su época es que sencillamente desconocían conceptos que ahora damos por sentados.

*Por ejemplo, no sabían nada del ADN. De nuevo, él sólo hacía observaciones y buscaba explicaciones para las observaciones. Veía que los niños nacen y se parecen a sus padres, y crecen para convertirse en adultos que se parecen a otros humanos adultos. Así que tenía que haber algo ahí... tenía que existir lo que llamaríamos *información*, algo que se transmite para crear a otra persona.
Y se le ocurrió que el único lugar en el que había ideas era el cerebro*.

Desde luego, si sólo existe información en el cerebro y hay una parte de la información que pasa de padres a hijos sin motivo aparente, debería existir una conexión entre el cerebro y los testículos. *Evidentemente: tenía que haber una conexión*. Willis buscaba algo físico, algún tipo de vaso conductor o algo que fuera directamente del cerebro a los testículos. Nunca lo encontró. De manera que ese fracaso debería haberle dado una pista de que tal vez se trataba de otro tipo de información...
Es lo que actualmente llamamos información genética....
Pero fueron necesarios siglos de investigación para llegar a esbozar ese planteamiento.

Otra idea pionera y fantástica de Willis atañe a la posibilidad de curar mediante procesos químicos. Él estaba plenamente convencido de que los fármacos y las manipulaciones físicas podían curar todas las enfermedades. No tenía ninguna duda al respecto. Así que, en cierto modo, de nuevo, estaba avanzando lo que sería la futura neurofarmacología.

*Sí. Creo que en este sentido Thomas Willis jugó un papel realmente decisivo*, afirma Zimmer. *Se trata de algo que suele pasar desapercibido: su idea era que se podían curar todas las enfermedades mentales mediante la alteración química de la actividad cerebral. Por ejemplo, él explicaba que un ataque epiléptico podía estar causado por un descontrol químico, como la pólvora que explota si no se mantienen ciertas condiciones en el entorno. Se trataba de una manera de razonar muy distinta a la que imperaba entonces, cuando la gente decía que los epilépticos estaban poseídos por el demonio*.

Y en el caso de la melancolía, Thomas Willis recetaba una especie de jarabe confeccionado mediante una fórmula secreta. Y se hizo rico con sus pócimas. Se lo administraba a la gente diciendo: *Esto te curará porque modificará la química de tu cerebro*. En realidad, éste es el paradigma con el que trabajamos en la actualidad: cuando alguien toma Prozac u otro medicamento cualquiera, lo hace con la convicción de que podrá modificar los aspectos fisiológicos nocivos que le están afectando y lo hace con la convicción de que esa sustancia química modificará los elementos negativos.

*No es tan difícil modificar las acciones del cerebro*, explica Zimmer. De hecho, si bebemos vino =una sustancia química=, nuestro cerebro modifica notablemente su capacidad de atención, de percepción, y, por tanto, se modifica también nuestro carácter. La pregunta es: si operamos con sustancias químicas en nuestro cerebro, ¿cambiaremos del modo que realmente queremos? ¿Serán esas sustancias químicas la mejor manera de cambiarlo?

Thomas Willis fue uno de los primeros en abordar las enfermedades mentales desde una perspectiva farmacológica. Para él, los trastornos del cerebro se podían corregir manipulando los *átomos* que lo componen. Hasta 1630, la melancolía =que actualmente llamaríamos depresión= se trataba con la astrología, con la acción sobre los cuatro humores de Galeno y con rezos a Dios.

Willis revolucionó el tratamiento de esta enfermedad, y empezó a recomendar un jarabe y charla agradable como terapia. Y aunque los fundamentos eran correctos, la efectividad de su jarabe de acero y ciempiés triturados era más que dudosa. Según él, este tratamiento eliminaba los elementos responsables de la melancolía: los corpúsculos de sal y sulfuro de la sangre.

Durante trescientos años, la psicofarmacia fue más un sueño que una realidad. Con Sigmund Freud se impuso el psicoanálisis y se abandonó el uso de fármacos para tratar las enfermedades mentales. El resurgimiento de las drogas se produce después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se empieza a usar la torazina y otros componentes químicos para mejorar determinadas dolencias. Los neurocientíficos descubrieron que estas drogas podían modificar la concentración de dopamina y otros neurotransmisores. De pronto, pareció que sólo era cuestión de ajustar los niveles químicos, tal y como Willis había predicho.

La fluoxetina, más conocida por su nombre comercial, Prozac, se utiliza actualmente para tratar la depresión y el trastorno obsesivo compulsivo. Cuando salió al mercado, en 1990, representó una revolución en la psicofarmacia por sus bajos efectos secundarios. No creaba adicción y los efectos de una sobredosis no eran muy graves. La fluoxetina actúa sobre el sistema nervioso central; concretamente, sobre los niveles de serotonina. Se cree que la depresión está relacionada con un desequilibrio en los niveles de este neurotransmisor, de modo que un bajo nivel de serotonina entre las neuronas provoca la depresión.

La fluoxetina evita que las células capten serotonina, de modo que la cantidad de neurotransmisor entre las neuronas será mayor. Como sucede con la mayoría de psicofármacos, se desconoce el mecanismo de acción preciso de esta molécula: lo único que podemos ver son sus efectos.
Willis se había hecho rico con sus tratamientos, pero probablemente no daría crédito a las cifras que estas moléculas movilizan a día de hoy. Sólo los antidepresivos mueven más de doce mil millones de dólares en Estados Unidos.

Actualmente existen drogas para una gran cantidad de trastornos mentales. El modafinil mejora la memoria y levanta el ánimo; la ritalina suele utilizarse en niños con déficit de atención e hiperactividad. Hay drogas para dormir y drogas para mantenerse despierto...

El cerebro... por dentro

Desde la época de Willis hasta nuestros días, los conceptos *mente*, *cerebro* y *alma* han cambiado mucho y se ha avanzado sustancialmente en los estudios anatómicos, neurológicos y fisiológicos. En aquella época, prácticamente no había métodos de localización cerebral y todo lo que se podía hacer era postular hipótesis.
En la actualidad se trata de localizar áreas cerebrales con muchísima exactitud, utilizando fundamentalmente métodos de estimulación eléctrica y, en algunos casos, magnética para identificar áreas cerebrales..

La identificación de las funciones de las distintas partes del cerebro es de gran utilidad en las operaciones de extirpación de focos epilépticos, por ejemplo. Conocer bien su disposición permite al médico encontrar el camino adecuado hasta el foco que debe eliminarse sin dañar ninguna parte importante. En el caso de los pacientes epilépticos es fundamental identificar las regiones que deben protegerse. En actuaciones de ese tipo, lo que se hace es estudiar mediante electrodos las estructuras cerebrales responsables de distintas actividades humanas, como el movimiento, en el área motora primaria, o la región responsable de la comprensión del habla, o la región donde se centraliza la actividad visual o la zona sensorial primaria.

Por ejemplo, se colocan series de electrodos =hasta sesenta= sobre la superficie cerebral y, mediante estímulos eléctricos, se puede ir comprobando cuál es la respuesta clínica del paciente: puede ser un movimiento de un miembro, o la percepción de una sensación, o cierta incidencia en las operaciones del habla. Aplicando corrientes eléctricas en las diferentes zonas de la corteza cerebral se puede ver cómo se generan distintas reacciones fisiológicas, dependiendo del lugar donde se encuentre cada electrodo.

No todos los pacientes tienen las mismas áreas exactamente en las mismas regiones. Puede haber una variabilidad de medio centímetro o un centímetro en la localización de un área y es precisamente esta variabilidad la que se pretende conocer mediante las técnicas modernas: se trata de confeccionar un mapa cerebral. Mediante *mantas de electrodos* situadas sobre el cerebro de un paciente, y estimulando distintas zonas, se puede confeccionar un mapa cerebral, puesto que las respuestas químicas se registran en una unidad de vídeo.

El proceso es tan simple como aplicar una estimulación eléctrica en una zona concreta y podremos registrar movimientos involuntarios en su cuerpo, hormigueos, dificultades para el habla o cualquier operación fisiológica. Una vez que se confecciona el mapa del cerebro, los médicos y cirujanos pueden actuar sin dañar zonas que no tienen relación con su enfermedad y que deben quedar preservadas de cualquier intervención.

El alma en las neuronas

Ya hemos visto que el cerebro es física y química, pero las consecuencias de esos procesos físico-químicos son las ideas, y una idea recurrente entre los seres humanos es preguntarse si se mantiene algo después de la muerte. Los hombres y las mujeres están dispuestos a admitir el carácter inevitable de la muerte, y no les importa en exceso que sus átomos se desconecten, pero a duras penas pueden entender que todo concluya ahí: ¿la idea del yo es también cerebral? ¿Es también material químico? ¿La idea del yo puede desaparecer del cerebro?

Carl Zimmer admite que estas preguntas son inquietantes: *Cuando observamos a alguien que padece la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de daño cerebral, realmente puede verse cómo el yo de esa persona desaparece: se destruye paulatinamente a medida que el cerebro se va destruyendo. Esto puede observarse perfectamente. Observando ese proceso, uno no puede forjarse la ilusión de una muerte súbita y pensar que el alma o el yo se vaya a otro lugar, como a través de una puerta.
Cuando se observa a alguien que tiene Alzheimer, lo que se aprecia es que el yo, simplemente, se desintegra*.

Lo que también puede apreciarse cuando se observa este tipo de dolencias es que el yo cambia...
¿Es que puede cambiar el alma?
Una persona puede transformarse completamente si sufre una demencia: un conservador puede pasar a ser muy liberal, o puede comenzar a vestirse de un modo completamente distinto, o puede decidir hacerse pintor... De pronto, ya no parece la misma persona y apenas puede recordar su propio yo... o su yo anterior.

*De hecho, pueden estudiarse los cerebros de estas personas y se puede observar que se han producido cambios físicos en el cerebro que, a su vez, cambian a la persona*, confirma Zimmer.
El *yo* es un concepto muy importante en Occidente y la simple idea de que el yo pueda desaparecer...causa estragos. Nuestra idea del yo es mucho más profunda que el simple reconocimiento de uno mismo.

Los chimpancés también son conscientes de sí mismos y se reconocen en el espejo, pero nosotros, además de reconocernos, somos capaces de imaginar y generar convicciones. Algunas de estas convicciones pueden demostrarse y otras no pueden demostrarse en absoluto.
¿A qué categoría pertenece la idea del yo?
¿Es simplemente una convicción que hemos generado?
¿Es una idea imaginativa que supone que hay algo más que redes neuronales y neurotransmisores? ¿Cómo surgió esta idea del yo?

Carl Zimmer asegura que el cerebro actúa de un modo distinto cuando pensamos en nosotros mismos. =Se ha estudiado desde una perspectiva neurológica, a través de gammagrafías cerebrales=. *Hay ciertas regiones cerebrales que parecen coordinar un tipo especial de pensamiento al pensar en nosotros mismos*.
Así que, en realidad, el yo es la manera especial que tiene el cerebro de identificar todo lo que tiene que ver con nosotros mismos.
Y, sobre todo, el yo debe entenderse como un proceso o una organización cerebral.

Al menos, así es como los científicos empiezan a considerarlo. Y cuando se altera esta red, empiezan los problemas del yo.
Es entonces cuando la persona ya no se parece a lo que era, porque no puede retomar su memoria autobiográfica. Simplemente, la persona no recuerda quién es.
Según Carl Zimmer, quizá la manera de regular las emociones al pensar en uno mismo también cambia y, por tanto, emocionalmente parece otra persona.
Los científicos piensan así sobre el yo.

Pero todavía quedan muchas cosas por entender.
Como sugirió Einstein, la conciencia y el cerebro siguen siendo el gran misterio de la Humanidad.

Gilgamesh***

Fuentes;
-tecnologia21
-elnuevodia
-elcultural

13 comentarios :

Alejandro Arrabal Diaz dijo...

+1.

Néstor González dijo...

Hola amigo otra vez yo el eslabón perdido jajajajajajaja mira en la Atlántida habían unos seres muy psíquicos y un grupo de100 más o meno empezaron hacer cosas muy raras como hacer el amor pero colocaban 50 mujeres en un estrenó de la isla y al otro lado 50 hombres y hacían el amor telepaticamente o interdimencional pero usaban el cerebro y con eso nacían hijos inmortales. Pero dicen que dios mismo intervino mando ese meteorito y desapareció la Atlántida y que Jesús era uno de ellos porqué maria su madre era inmortal Jesús tenía ombligo Chao gracias

eleritzo espaider dijo...

..coincido con tu reflexión..quizá lo de pensar en el corazón..es por lo de "me duele el alma"..se corresponde con un encogimiento y angustia en el pecho..
me parece que ahora,visto que trasplantar el cerebro es imposible?..volcarlo en un sistema informático es su ilusión..grandes científicos por el bien..Namasté..

Chikitran dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Chikitran dijo...

Muy interesante. Ahora yo me pregunto si la Biblia prohíbe el beber sangre que sentido tiene en la misa el beber vino como la sangre de Cristo?

Nefer dijo...

Hola!! Quisiera apuntar otra posibilidad intermedia. Partiendo del ejemplo de raton y la gota de sangre inmediatamente surge la teoria holografica. Es decir: la gota de sangre(la Parte) contiene la informacion del Todo (el raton completo incluido ese cerebro inexcrutable). Quiza el alma esta en ese orden implicado del que habla tal teoria; "envolviendo" tanto la gota como al raton; teniendo como pequeño anclaje ese cerebro que "Dios nos ha dado" jeje.
Bueno, tema apasionante. Comentar tambien los estudios que sugieren la presencia de redes neuronales en la zona del miocardio y que ademas, si no entendi mal, pueden funcionar con independencia del cerebro. Saludos!!

Alquimista dijo...

Hay para desbordar con el tema del alma...el alma en un lugar del cuerpo? Y si agregamos el cuerpo entero como un universo de átomos unidos entre si, hay miles de casos en los que receptores de órganos donados sienten y expresan sensaciones o recuerdos del donante...se puede hablar mucho del tema...pero las pruebas están hay...

Alejandro Arrabal Diaz dijo...

Lehaim Hermano....., y saludos muy cordiales a todos.

Menuda caja de comentarios los de hoy particularmente.
Hay para hacer una saga de especulaciones....., muy interesantes todos.

Me sumo a mi ignorancia.

¿Todo lo material tiene alma?....., yo me inclino a pensar que si. Por aquello de la copia errada de lo original.

¿Y el espiritu o chispa que es y donde esta?....., yo me inclino a pensar que el espiritu es consciencia....., humana, animal o vegetal.... y no esta aqui....., esta fuera....., fuera de las tantas esferas del tiempo.....

La materia es como un fractal...., y el cuerpo es como un soporte....., como una memoria en estado vivo....., un emisor y recceptor de consciencia.
El cuerpo entero es alma y es lo que poseemos en este momento....., la chispa no es nuestra a modo individual....., es colectiva y es lo unico que no pertenece al alma.

Cuando no habitemos ninguna esfera del tiempo....., entonces....., creo, seremos chispa, seremos consciencia pleromal.....

Fuerte apreton de manos "KUI".

LEHAIM.

Gilgamesh el inmortal dijo...


alejandro-EN LA GUARIDA CON FRANA y 4+;
muchas gracias.

Gilgamesh el inmortal dijo...


Néstor González;
el ejemplo que citás le pone un toque simpático necesario a un tema complicado, y sí...ya ves...ese *dios* no quería competencia...¡gracias amigo! abrazo


eleritzo espaider;
tal cual, seguimos replicando, como no se puede transplantar un cerebro lo creamos artificial..otro prodigio inútil, aunque fabuloso, jeje, ¡gracias! abrazo.

Gilgamesh el inmortal dijo...


Chikitran;
bueno..ahí tenés otra incongruencia, pero se excusan diciendo que es simbólico, efectivamente la ostia es miga de pan y la sangre es vino, aunque bueno..vino diluído, el más rico es puro y ese se lo toman los curas en la sacristía, jeje.Saludos.


Nefer;
jeje, gracias ami, y sí, la gota ha de contener el paquete genético por lo tanto al ratón también lo podrían clonar con un pelo de su bigote, por lo tanto el alma va incluída en el paquete completo, en la *unidad*, pero antes o después el alma va a parar al único lugar donde puede contactar al individuo, es decir al pensamiento, que está, en el cerebro. Sobre esas redes neuronales en el corazón sería bueno hallar el paper como para aportar algo más, el tema como ves es ¡apasionante!! abrazo grande

Gilgamesh el inmortal dijo...


Alquimista;
claro que sí!! hay mucho para aportar a ésto amigo, sobre los casos que citás es muy cierto, ahora bien, de tener *sensaciones* a *cambiar de personalidad absolutamente* hay una enorme diferencia, lo cual te sigue demostrando que el alma del que recibe el órgano no cambió, pero adquirió a través del órgano donado apenitas algo...de ese otro. Lo que realmente dmeostraría que el alma no está en el cerebro sería que el transplantado se transformara en el donante y eso, no ocurrió, no al menos hasta ahora. Lo que citás sí creo que podría demostrar que en la sangre =algo que tb irriga al cerebro= hay infinitésimas partes del Alma, que finalmente se asienta y concentra en el cerebro, el único órgano humano que nos provee del razonamiento y de una experiencia extrasensorial, sin el cerebro el transplantado no podría experimentar sensaciones de tipo mental, excepto que fueran sensaciones físicas. ¡¡apasionante!!! gracias amigo

Gilgamesh el inmortal dijo...


Alejandro;
yo considero que el cuerpo humano es un soporte, tal cual, emite y transmite y recepta. Reitero un concepto ya dicho, las antenas van en la parte más alta...el cerebro. En él radican eso que llaman neurona o neurotransmisores, poderoso circuito electromagnético...misma energía que proviene del espacio.

En el cerebro están tanto el transmisor del alma y el del espíritu, que *conectan* con la fuente externa. En la Gnosis se dice que el alma ha sido *atada* al espíritu para mantenerlo desempoderado, si a ésto lo interpretamos como algo referente al cerebro podemos especular con que esa parte maravillosa de nuestro cerebro que conecta con el Espíritu, ha sido hábilmente rodeada de neuronas álmicas, que a través del pensamiento nos hacen ser tan malos como solemos ser.

Si hay opciones de un pensamiento bueno y uno malo, evidentemente tenemos la capacidad de usar la voluntad y anular las ataduras del alma, que algunos le llaman ego inferior. Cuando no somos tan malos pero nos equivocamos en una elección mental estamos medios como...cediendo ante el poder engañador del alma.

Pero ceder, ser buenos o ser malos, no nos va a privar nunca del perdón supremo puesto que sea Cristo, el Padre o los Eones Perfectos conocen mejor que nosotros la enorme trampa a la que fuimos sometidos, y ha de ser por eso, sólo esperan que nosotros alguna vez...seamos los que cortemos un circuito en bucle llamado encarnación.

Y ojo, no es lo mismo alguien que dice amar pero es una mierda de persona que alguien que se equivoca como todos pero que en verdad ama, si hay algo que considero primordial para dejar de regresar aquí es no dañar a otras personas, y eso es amar, cuanto menos daño le hagamos al prójimo menos nos estaremos haciendo a nosotros mismos.

Al menos así lo veo hermano. Gran tema...gracias por el aporte y la compañía de siempre querido Ale.